El crecimiento y el desarrollo de los pollos dependen fundamentalmente de la iluminación. Una buena iluminación puede ayudar a reducir el estrés y la hostilidad de las aves, aumentar la producción de huevos y facilitar un buen desarrollo. En este artículo se abordarán las necesidades de iluminación de las aves de corral y se explicará cómo ofrecer la iluminación correcta para garantizar el mejor desarrollo y rendimiento posibles de estos animales.
En primer lugar, es fundamental darse cuenta de que las aves de corral necesitan una iluminación que refleje su hábitat natural. Las aves en estado salvaje reciben la luz solar natural, una fuente de vitamina D. La absorción de calcio depende de la vitamina D, que también ayuda a producir cáscaras de huevo y huesos fuertes. Por lo tanto, para garantizar que las gallinas obtengan suficiente vitamina D, es fundamental proporcionar una iluminación artificial que replique la luz solar natural.
La edad y la etapa de desarrollo de los pollos afectan sus necesidades de iluminación. Los pollos deben tener una iluminación fuerte con al menos 20 lux a nivel del suelo. La luz debe estar encendida durante veinticuatro horas para promover un buen desarrollo y ayudar a reducir la tensión. Las luces deben reducirse progresivamente a 16 horas al día a medida que los polluelos se hacen más grandes y sus plumas comienzan a crecer.
Las gallinas ponedoras necesitan unas condiciones de iluminación variadas. Para inducir la producción de huevos, la iluminación debe estar encendida al menos de 14 a 16 horas al día. La luz debe ser intensa y de un mínimo de 50 lux a nivel del suelo. Para ayudar a las gallinas a relajarse y reducir la tensión, se puede reducir un poco la duración del día.
Además, es fundamental el tipo de iluminación que se utilice. En los gallineros no se deben utilizar luces incandescentes, ya que consumen demasiada energía y generan demasiado calor. Mejor aún son las luces LED, ya que consumen menos energía y generan muy poco o nada de calor. Además, requieren poco mantenimiento y duran mucho tiempo.
La temperatura de color de la luz es otro factor a tener en cuenta a la hora de decidir qué tipo de iluminación necesitan las aves de corral. La temperatura de color, que se mide en Kelvin (K), determina el tono de la luz. Mientras que la luz blanca fría tiene una temperatura de color mayor (5000 K-6500K) y crea una luz azul, la luz blanca cálida tiene una temperatura de color menor (2700 K–3000 K) y genera una luz amarillenta. La luz blanca fría se recomienda para las gallinas, ya que mejora la vista y ayuda a reducir la tensión.
Además de proporcionar una iluminación adecuada, es fundamental garantizar que el gallinero tenga una distribución uniforme de la luz. Esto puede animar a las aves a moverse por el gallinero y ayudar a reducir su agresividad. Para evitar que las aves picoteen las bombillas, la iluminación también debe colocarse a una altura mínima de dos metros.
En esencia, el desarrollo y la producción de las aves de corral dependen en gran medida de la iluminación. Dependiendo de su edad y etapa de crecimiento, las distintas aves tienen distintas necesidades de iluminación, por lo que es fundamental proporcionar la iluminación adecuada que se asemeje a la luz solar natural. Se recomiendan luces LED con una temperatura de color blanco frío y una distribución uniforme para garantizar el mejor desarrollo y producción de las aves de corral. Una iluminación adecuada nos ayudará a garantizar que las aves de corral gocen de la mejor salud y producción, lo que beneficiará tanto a los clientes como a los productores.
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