Dada la pandemia mundial actual, las personas están tomando más precauciones que nunca para protegerse a sí mismas y a sus seres queridos. Una de estas medidas es la desinfección de superficies, que incluye, entre otras, pomos de puertas, encimeras e interruptores de luz. La luz ultravioleta es una opción de desinfección que ha ganado popularidad en los últimos tiempos. Sin embargo, ¿qué tan efectiva es la luz ultravioleta para desinfectar superficies?
En primer lugar, es fundamental entender que la luz ultravioleta se incluye en la categoría de radiación germicida, lo que significa que puede matar bacterias y virus en las superficies. Hay tres categorías de luz ultravioleta: UV-A, UV-B y UV-C, de las cuales la UV-C es la más eficaz para desinfectar superficies. La luz UV-C tiene una longitud de onda de entre 200-280 nanómetros y puede penetrar las paredes celulares de las bacterias y los virus. Una vez dentro, la luz UV-C daña las cadenas de ADN o ARN, dejándolas incapaces de replicarse, matando así a la bacteria o al virus.
Según las investigaciones, la luz UV-C ha demostrado ser eficaz para desinfectar superficies, pero es importante tener en cuenta que el nivel de eficacia depende de factores como la intensidad de la luz, la duración de la exposición a la luz, la distancia de la fuente de luz y el tipo de superficie. Un estudio realizado por el American Journal of Infection Control descubrió que esta forma de luz UV era eficaz para eliminar la presencia del SARS-CoV (coronavirus del síndrome respiratorio agudo severo) en superficies cuando se exponía a 30 minutos de radiación UV-C. Otro estudio demostró que el uso de una luz UV-C de 254- nanómetros durante diez segundos inactivó el virus de la influenza H1N1.

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Sin embargo, la luz UV-C también tiene limitaciones como desinfectante. No puede penetrar superficies u objetos que bloqueen la luz, lo que significa que las áreas debajo de la superficie no se desinfectarán. Además, la luz UV-C puede ser dañina para los humanos en dosis excesivas. La exposición prolongada a la radiación UV-C puede causar irritación de la piel y los ojos, lo que puede provocar afecciones como cáncer de piel y cataratas. Por lo tanto, es importante manipular la luz UV-C con cuidado y usarla solo según las recomendaciones.
También es fundamental tener en cuenta que la desinfección con luz UV-C debe utilizarse como medida complementaria y no como sustituto de las prácticas de limpieza habituales. Sigue siendo importante limpiar las superficies antes de desinfectarlas. El uso de luz UV-C debe añadirse como complemento a los procedimientos de limpieza habituales para garantizar la máxima desinfección.
En conclusión, la luz UV-C es eficaz para desinfectar superficies. Sin embargo, es importante tener en cuenta sus limitaciones, como la incapacidad de penetración y el daño potencial que puede causar a la salud humana. Como resultado, debe utilizarse junto con las prácticas de limpieza habituales. Con una implementación y un uso adecuados, la luz UV-C se presenta como un poderoso aliado en la lucha contra la propagación de virus y bacterias y para mantener la salud de las personas.
